| CAPITULO
1
UN ANGEL QUE PASO POR LA TIERRA

Recuerdo cuando era pequeño y al tratar de dormir me daba miedo
la oscuridad. El venia, se recostaba junto a mí, encendía
la luz tenue del velador y me decía que existía un Ángel
que velaba por mi sueño, me contaba que este Ángel estuvo
de paso por la tierra y su protección comenzó antes que
yo naciera, también me relataba como este Ángel era capaz
de envolver mi habitación de un campo de energía invisible
a los ojos de los hombres, que cubría fielmente todas las entradas
de nuestro hogar y no le permitía el paso a personas con malas
intenciones para conmigo o cualquier ente que pudiera perturbar mi sueño.
El lograba calmar mi miedo con su historia, acariciaba mi cabello, besaba
mi frente y mis ojos, luego suavemente pronunciaba –Sueña
con nuestro Ángel, es tan mío como tuyo-. Esperaba que me
durmiera profundamente para retirarse a su soledad. Muchas veces soñé
con el Ángel del que papá hablaba, con un vestido largo
blanco de una tela suave y delicada que volaba con el viento, en su entorno
podía ver su aura que traía paz a mi descanso nocturno y
la certeza de que me protegía ante cualquier mal. Con el tiempo
el ángel comenzó a apoderarse de mis sueños, era
su dueña absoluta, jamás faltó una noche para llevarme
a volar por el cielo entre las nubes, nubes que podía tocar con
mis manos. Desde arriba el mundo se volvía mío, junto a
ella observaba las locuras de la gente, era como si estuviera parado en
el techo de un manicomio mirando a cada loco peleando con otro por ser
mejor y tener más; como una competencia por la energía del
otro y el poder.
Siempre fueron sueños tan reales que al despertar no tenía
la certeza de haber pasado toda la noche en mi cama y aún recuerdo
aquella sensación de tener el cuerpo helado por el frío
de la noche. Durante bastante tiempo ella insistió en mostrarme
la vida de personas que visitábamos en mis sueños. Así
descubrí las alegrías y penas de gente que jamás
vi despierto.
Durante nuestros viajes sufrí la melancolía de muchos, sentí
rabias y amarguras ajenas, pero ella, mi ángel, me devolvía
el control y la calma. Con los años estas personas se fueron convirtiendo
en mis protegidas y necesitaba verlos bien, sino en la mañana amanecía
con el pecho apretado como si fuese yo quien sufría. Me enseñó
a diferenciar la energía de cada persona, según sus problemas
o su ánimo. La energía es esencial en la vida de las personas
y no sabemos cuidarla ni mantenerla. Cuando apreciamos la belleza y singularidad
de las cosas recibimos energía.
Una noche al llegar sonrió dulcemente y me dijo que nos quedaríamos
en mi habitación para conversar, no encontré problema alguno
a su decisión. Se sentó y acomodó en el suelo, enfrente
de la ventana donde podíamos ver las estrellas y la luna, y luego
me invitó diciendo -ven, siéntate pequeño. Me senté
a su lado, ella tomó mi cabeza con una de sus manos y me acercó
a su hombro, acarició mi cabello y dijo: -Soy el Ángel guardián
de todas estas personas a las que por años has visitado conmigo,
vengo a traerles paz con mi presencia, cubro sus hogares de amor que se
vuelve energía para absorber los males de sus corazones y no permitir
la entrada a nuevas iras. Al igual que contigo, Nicolás, como la
vieja historia que tu padre te cuenta noche a noche.
-No estaba seguro de qué debía decir, no creía entender,
porque se esmeró tantos años en mostrarme la vida para terminar
diciéndome que en verdad era un "Ángel Guardián"
y no "el ángel de mis sueños " además era
guardián de muchas personas, tal vez todos aquellos sueños
ni siquiera me pertenecían, mirándome a los ojos dijo: Ya
tienes quince años y todavía sueñas con tu "Ángel
Guardián", ya no más, ya no vendré.
-Mi corazón latía muy fuerte, cerré mis ojos y pensé:
¿ me dejará solo?.
-Tú no necesitas de mí, es hora que comience tu misión
aquí en la tierra.
-¿Cuál ? Pregunté.
-Ser un "Ángel Guardián- respondió".
-Solté una carcajada y dije - no tengo alas para volar, no puedo
penetrar en los sueños de otros como tú. Mi respiración
se aceleró y mi corazón siguió latiendo con intensidad,
¿te burlas de mí? le pregunté desconcertado. Primero
vienes y me dices que no eres el "Ángel de mis sueños"
sino que el "Ángel Guardián" de muchas personas,
luego que no vendrás más y que tengo una misión,
la de ser un guardián. Sinceramente no te comprendo, quiero pensar
que todo es una pesadilla y que hoy no viniste.
-Para ser un "Ángel" dijo éste, no necesitas tener
alas ni poder volar, y menos tener la capacidad de entrar en los sueños
de nadie. Ser guardián significa amar, proteger y velar por tus
seres queridos, por quienes conforman tu entorno y el resto del mundo,
sólo tienes que descubrir lo hermosa que es la vida, encontrar
paz en ti y alegría en las simplezas que te proporciona Dios. Observa
con atención el vaivén de las ramas de un árbol producidas
por el viento. Si en tu alma no hay amor será éste un acto
ordinario sin nada especial. En cambio si lo ves con amor y el corazón
abierto percibirás la energía de la naturaleza y lograrás
ver más allá de este acto común, notarás que
tu amor y tu paz le dan energía a ese árbol, que ese vaivén
es una danza que baila al son de la música que trae el viento y
que ese simple acto es poesía en tu alma. Si continúas buscando
verás que finalmente sólo el amor trae paz en tu interior.
Nicolás sé que eres fuerte y que entenderás mis palabras,
confía siempre en ti, en que eres capaz. De hoy en adelante pon
mucha atención a todas las señales que se te presenten porque
podría ser el comienzo de tu misión, aunque te parezca sin
sentido busca en lo más mínimo alguna respuesta, no te desesperes
como un loco tratando de que hoy mismo apenas al comenzar el día
encuentres tu misión, ella puede estar muy cerca o tal vez distante,
puede ser hoy, o mañana o quizás en un par de años
que llegue la misión que te han encomendado. Ya lo sabes, sin desesperarte,
desde hoy abre los ojos y todos los sentidos al mundo que está
lleno de señales para ti.
-Creo comprender tus palabras, pero ¡no entiendo tu decisión
de marcharte! Me estás abandonando... ¿Por qué no
puedo cumplir mi misión contigo en mis sueños?. Tú
y mi padre son lo más importante en mi vida, no te vayas.
-Nicolás... ¡no te abandono!, Tú eres quien debe conservarme
en tu vida, en tu mente y en tus sueños, sólo si tu me olvidas
desapareceré. Los viajes que noche a noche realizábamos
en tus sueños eran para mostrarte un poco de la vida y prepararte,
necesito que me entiendas para poder irme tranquila. -Cerré mis
ojos, respiré profundo y asentí con mi cabeza. Besó
mi frente y me dijo: -ya es hora, debo marcharme, está avanzada
la noche y tienes que descansar. Nos levantamos del piso, la tomé
de las manos y le dije: -No te olvidaré jamás, estoy un
poco confundido, pero ve tranquila.
Me dio un beso muy suave en los labios, sentí su calor... ¡No
te vayas aún! - le dije. Luego la tomé del brazo y pedí
- antes de que emprendas tu vuelo lejos concédeme un deseo... quiero
ver a mi madre... Ella sonrió, movió la cabeza lentamente
y dijo: eso no es necesario, tu madre ha vivido contigo en tu día
a día, en el ocaso y en cada amanecer, no quieras cambiar las cosas,
así está bien, ella velará por ti y te acompañará
en tu misión. Nuevamente asentí con la cabeza e hice una
nueva petición. ¡Cuéntame tu historia, sé que
tienes mucho que contarme! Volvió a sonreír dulcemente y
dijo: lo haré, pero no ahora, si descubres tu misión con
el corazón abierto al percibir amor vendré a contarte toda
mi vida aquí en la tierra. Tal vez tu misión la encuentres
en un año más o mañana, pero no desesperes si ésta
demora en llegar, no olvides jamás que el tiempo no respeta lo
que se hace sin él y si tu corazón y alma no están
preparados jamás la encontrarás, aunque esté a metros
de ti. Acuérdate de las simplezas de la vida, de la danza al son
del viento, de que la sabiduría está en el corazón
y en el amor que entregas y recibes y no en el intelecto. Jamás
te niegues a dar ni a recibir, ambas emociones son la conexión
del amor; dar... Jamás olvides entregarte plenamente a lo que estás
haciendo y sintiendo, quien no se entrega no sabe amar; recibir... Es
muy importante aprender a recibir y para ello también la entrega
debe ser completa, no ahogues a nadie dando lo que no quiere recibir y
no dejes a un amigo con el corazón abierto al darte cuenta que
te lo está entregando. Pon atención a las señales
puestas por Dios en tu camino. Ahora si, me voy, estoy segura que pronto
nos veremos, abre tu corazón al universo. Tomó mi mano y
se fue.
Amaneció,
mi padre abrió la puerta de mi habitación, besó mi
frente, ¡hola, pequeño!, Es hora de ir a la escuela, tu desayuno
está servido. Sentí que mi primer día sin mi Ángel
sería duro, largo y misterioso. ¡Sí! Misterioso porque
estaba lanzándome solo a la vida sin ella que iluminaba mi camino.
Miré a mí alrededor pensando en que estaba solo, ¿qué
haría ahora? Pero junto a mí estaba Daniel, mi padre, con
ojos miel llenos de amor y luz, preocupado porque tardaba en vestirme
y aún no desayunaba.
Miró mi habitación desordenada, las ropas de mi cama colgaban
junto a una de mis piernas haciendo el intento de levantarme, rió,
-eres un flojito, me dijo- y tiró las frazadas para atrás,
se acostó a mi lado, me abrazó.
Tienes que levantarte porque eres un hombre responsable, tienes que esforzarte
para que tu madre esté orgullosa de ti, además tu futuro
y tu camino están en ti.
Mi corazón se llenó de tanta alegría al saber que
siempre estuvo conmigo y que jamás se fue de mi lado, quizás
seria él quien ahora iluminaría mi camino y me guiaría
en mi misión. Hice lo que mi padre me dijo y partí a la
escuela, en cada respiro sentí el aire llegar a mis pulmones e
invadiéndome de felicidad. A pesar de creer que me había
quedado solo me sentía mejor que nunca, fue un día inolvidable,
por primera vez sentí el latir de mi corazón en cada respiro,
es increíble siempre estuvo conmigo y jamás lo noté,
nunca antes vi la importancia de aquella parte de mi cuerpo que por años
y por siempre estuvo conmigo y que llevaré el resto de mi vida,
hoy... con la conciencia de que existe en mi; Pensé... es un simple
acto... el latir de mi corazón: Será mi primera señal,
estoy vivo. Y con esta grata sensación de vida mi día en
la escuela fue perfecto, todo lo que sucedió minuto a minuto fue
fortaleciendo las ganas de encontrar mi misión, las palabras de
mi “Ángel” fueron tan claras que no necesito repetirlas
a cada instante, sólo recordar que no debo desesperarme. Además
siento que muy pronto sabré cual es mi misión, mi corazón
late y me habla alegre.
Recordé las palabras de mi “Ángel”: Encontrarás
tu misión con el corazón abierto.
* * *
Daniel acaba de acostarse y tuve el extraño impulso de observarlo.
Jamás imaginé que papá, luego de cerrar la puerta
de su habitación, llorara amargamente por la partida de mamá.
Sentí que él necesitaba compañía, así
es que decidí quedarme mirando hasta que se durmiera, cosa que
hice todas las noches. Fue entonces cuando mi corazón latió
tan fuerte y en cada latido me decía: -Es una señal, ésta
puede ser tu misión. Así pasaron meses y años. Muchas
noches quise entrar a consolarlo, a explicarle que no podía aferrarse
sólo a los recuerdos, que la vida es aquí y ahora, que todo
sucede por que así estaba escrito para cada uno, que ambos podíamos
vencer la angustia que lo invadía, que ambos podíamos ser
uno solo, que estaba orgulloso de ser su hijo, que era el mejor padre
y madre que conocía. Luego entendí que mi lugar era detrás
de su puerta, que sin darme cuenta me había vuelto su guardián,
que velaba por él cómo antes lo hacia mi Ángel por
mí. Cada uno de mis latidos seguía su respiración,
mis ojos seguían cada movimiento que realizaba, pero aún
así no puedo confirmar que realmente él estaba con mi madre.
Si así era yo no podía verla, porque soy un simple guardián
y no tengo poderes sobrehumanos para ver mas allá de lo real ¿y
qué es lo real? ¿Lo que ve el corazón o lo que ven
los ojos?.
Cuando venían a mi tantas dudas llamaba a mi Ángel para
estar más tranquilo y seguro, pero un día, no acudió
a mis desesperados llamados, no acudió, no acudió... no
acudió, Comprendí que no era momento de reencontrarme con
ella y eso significaba que mi misión no era el ser guardián
de Daniel. Aún así sentía la necesidad de seguir
protegiéndolo.
* * *
Papá ¿extrañas a mamá? Pregunté. Creo
que fue un duro golpe preguntar por ella porque su rostro se volvió
nostálgico y sus ojos se llenaron de lágrimas. Aunque hizo
el intento de no derramarlas, sentí como su corazón se apretó
y las palabras no salían de su boca, sus ojos daban una explicación
porque sus labios nunca me hablaron de ella. Los míos respondieron
que no importaba hasta ahora, rodaron por su rostro al fin las lágrimas
que tanto retuvo, con una de sus manos, como un niño, secó
las lágrimas y seguidamente asintió con la cabeza respondiendo
a mi pregunta, -yo no- le dije, y sabes por que, simplemente porque la
amo y ese amor la mantiene viva en mi corazón, en mi mente y en
mis sueños, noche a noche sueño con ella como si fuera el
“Ángel” de tu historia, pero soñar con ella
no significa nada, lo realmente importante es que vive en mi y mientras
así sea no es necesario extrañarla.
Mi padre rompió en llanto, me abrazaba y pedía disculpas
por creer que aun era un niño y no entendería lo sucedido
con mi madre, por no haber notado que ya era un hombre. . . Nos quedamos
en silencio por un momento; Su rostro aún expresaba deseos de llanto
y mi mirada le pedía que lo hiciera, que desahogara toda su angustia,
que no la guardara, que debía reconciliarse con el pasado y con
la melancolía que lo invadía. Lloró tanto que parecía
que en cualquier momento su cuerpo caería al suelo. Cuando sintió
que había liberado toda esa carga pesada de años inhaló
fuertemente y esta vez el aire atravesó sus pulmones hasta que
estos se hincharon con tal soltura y al exhalar lo hizo con una gran paz
renovadora. Al inhalar recordó nuevamente a mi madre y descubrió
que desde su muerte jamás volvió el aire a pasar por sus
pulmones, esto ayudaba más a su amiga “ANGUSTIA” a
instalarse y quedarse allí, porque ésta cuando hay pena
se apodera del pecho y detiene el paso del aire dando respiros cortos
para que el dolor se penetre más y no pueda escapar deteniéndolo
allí. En cambio durante la época en que con mi madre conquistaban
día a día el universo y estar juntos era el paraíso,
sus respiros eran eternos, el aire que atravesaba sus pulmones recorría
todo su cuerpo, lo enamoraba aun más y traía consigo mayor
libertad. Este momento para él y para mí fue un renacer,
parecía increíble que pudiese haber olvidado algo tan simple
como este acto cotidiano y hoy era yo quien acompañaba a mi padre
en su renacer; Mientas salía de su capullo yo recordaba a mi “Ángel”
diciéndome –busca en los actos de simpleza-. Después
de esto fijamente observó mis ojos y dijo “hijo, es el momento
de hablar”… Nicolás, entiendo que ya creciste y que
puedo comenzar a hablarte de tu madre como hombre y no como un niño
contándote la historia de un Ángel, pero, jamás dudes
de aquel Ángel que por años veló por tus sueños,
porque no lo inventé. Además nadie puede negarte que conozcas
la vida de tu madre y menos yo, pero siempre tuve pánico y temor
de verme débil ante ti llorando como si yo fuera el niño,
¡tanto miedo! Para que fueras tú mismo quien calmara mi pena
sin palabras sino con tu mirada, ¡¡¡cuanto he dejado
de aprender de ti!!! Tu madurez me ayuda a continuar en este minuto, te
pido disculpas si he olvidado algo que no pueda contar ya que de tanto
traer cada instante vivido con tu madre he llegado a confundirme…
Sé que fui egoísta y gracias por entenderme- respiro profundamente
y dijo- gracias hijo, estoy seguro que todo lo que puedo yo decirte de
tu madre de alguna manera ya lo sabes … Me pidió que no me
moviera de donde estaba, iría en busca de algo importante para
mi; rápidamente volvió y puso en mis manos un cuaderno azul
con flores amarillas y dijo: - Este es el diario de tu madre, cuando yo
acabe de contarte todo podrás leerlo, es tuyo, pidió que
te lo diera cuando fuera el momento…
Hijo, en un principio lloré día y noche desconsoladamente
pidiendo a gritos que Dios me llevara a su lado para estar con ella, era
imposible imaginar que una mujer tan joven, tan vital y angelical podría
llegar a morir sin explicación lógica. Tu madre llenó
de vida, de luz y de verdad mi vida, amplió mi visión del
mundo y me enseñó a vivir el presente aceptándolo,
dejando atrás el pasado que por lo general duele, y el futuro llevarlo
dentro de mí, sin cambiar ni alterar el presente ni jugar con lo
que Dios deparó para nuestras vidas. Aunque sé que para
ti es difícil pensar que acepto el presente ya que añoro
aún a tu madre a pesar que hace muchos años dejó
esta tierra y hasta melancólicamente la recuerdo. Irónicamente
gracias a ella acepto el presente, es decir que acepto que se fue de mi
lado y que partió por que Dios así lo quiso, pero no lo
entiendo. Y porque no le entiendo es que aún en las noches la recuerdo
llorando.
No imaginas cuanto deseo que hoy estuviéramos los tres cenando
y oyeras sus sabias palabras cada vez que abría la boca, muchas
veces he soñado con ello, conque los tres compartimos dichosamente,
siendo la familia más feliz del universo, y no entiendo porque
se nos negó esto tan simple, sin embargo lo acepto y los dos hemos
vivido en armonía juntos con su presencia latente en esta casa
y en nuestros corazones.
Ella llegó
a llenar mi vida de paz y alegría, que casi no conocía.
Nunca disfruté mi vida tanto, cada minuto, cada instante ella lo
volvía mágico, intenso e inolvidable. Realmente era especial,
casi estaba seguro de que era un Ángel.
Amarla fue disfrutar la vida. Conocerla fue una bendición y esta
fue más grande aún cuando Dios nos regaló un hijo,
tú mi pequeño Nicolás.
Apareció como caída del cielo, sonriendo ante mis ojos,
llevaba su largo cabello tomado, un vestido rosa que se ajustaba a su
piel, un suave perfume que me volvía loco y una tierna y cálida
mirada que me decía: acércate. Yo miraba sus labios y deseaba
besarlos, estaba embeleso, el viento se llevó mi aliento, no logré
coordinar mis movimientos con mis pensamientos, jamás sentí
algo igual, varias veces me topé con mujeres hermosas a las cuales
desee intensamente y con más de alguna tuve un esporádico
romance, pero la magia siempre desaparecía rápidamente,
con ninguna llegué a saber lo que era el amor sólo el deseo.
Fueron largos minutos observándola desde una distancia prudente
para no molestarla y suficiente para memorizar y loar aquella hermosa
figura con carita de Ángel. Pensé en acercarme pero me entró
un pánico tremendo pensar que podía asustarla y no perderla,
sin embargo cuando emprendió camino la seguí, la verdad
no tenia idea adonde se dirigía, pero se me ocurrió que
podría ser a su casa, además adonde fuera no importaba,
quería llenarme de su hermosura, era un poco tarde y oscureció,
la vi entrar a su casa, permanecí afuera parado y escondido, al
rato se asomó por la ventana de su habitación abriéndola
completamente, apoyó sus brazos en el marco y fijó su mirada
en el espacio, ¡no sé que miraba!, ¡La miré
tanto y no me cansaba!, Sentí que si me iba a casa no podría
dormir pensando en ella, en realidad perdí la noción del
tiempo no estoy seguro cuanto tiempo permanecí ahí, únicamente
recuerdo que llegué a mi casa cerca de las doce y media de la noche
y que cuando la vi por primera vez eran casi las siete de la tarde. Dormí
con el corazón lleno de una fuerza y una energía que me
hacia tan feliz y me llenaba de ganas de hacer realidad todos mis sueños,
incluso aquellos que escondí y olvidé por creer que no tenían
sentido, quería comenzar a vivir nuevamente. Amanecí absolutamente
renovado. Ese día fue como el primero de mi vida, me vestí
como quería y no como me veo obligado a hacerlo para complacer
a la sociedad, desayuné un chocolate como anhelaba cuando niño
y no me lo permitían, no peiné mi cabello como debían
hacerlo los caballeros, lo dejé solamente ser, eso era vivir sin
vivir, vivir para los demás y no tener una vida propia, era curioso
que todo esto lo descubriera gracias a ella y mas aún sin siquiera
haber hablado. Sentí que ella sería para mí muy importante,
al día siguiente seguí el camino a su casa con la intención
de acercarme a ella, de hablarle, pero tuve miedo y decidí esperar
por si ella nuevamente se asomaba en su ventana, cosa que hizo, cada noche,
todas las noches. Una de éstas, después de casi dos meses
abrió la ventana y se asomó para respirar larga y profundamente.
Esa vez se retiró enseguida, apagó la luz y no hizo el ritual
de todas las noches, ¿qué hacer?. De nervios no podía
pensar en forma coherente. Cuando decidí retirarme e ir a casa
ella apareció a mi lado, ni siquiera noté cuando salió
de su casa y se acercó; mi aliento se detuvo y mi corazón
no tuvo fuerzas para seguir latiendo, tomó con sus manos mi rostro
y besó una de mis mejillas mientras dijo: ¡Hola Daniel!,
Quedé paralizado y mi cuerpo se enfrió rápidamente;
tranquilo Daniel -dijo- supe siempre que estabas mirándome y que
me acompañabas mientras yo observaba a mis amigas estrellas, me
encantaría caminar junto a ti para que conversemos, ¡pero
ya es tarde! Ven por mi mañana antes del ocaso; otro beso en mi
mejilla y una caricia en mi rostro fueron su despedida.
No recuerdo como ni a que hora llegué a mi casa, desperté
con mis pulmones llenos de un limpio aire, una gran alegría me
inundaba, luego sentí algo extraño y es que no estaba seguro
de haber soñado o en verdad sus labios y manos tocaron mi rostro,
pero eso no importaba, antes del ocaso iría por ella.
Me estaba esperando en el lugar donde yo la observaba, cuando llegué
a su lado sonrío cálida y respiró profundamente como
llenándose de mi presencia –sabía que no faltarías-
dijo, y antes que yo reaccionara ella se acercó y besó mi
rostro –que bueno verte, estoy feliz de que estés aquí
conmigo- ella sabía lo perturbado que me encontraba, ella revolucionaba
mi ser, y deseaba “ser” todo que había soñado
mientras su presencia me inundaba, deseaba despertar a aquel Daniel que
se durmió cuando comenzó a crecer, cuando empezó
a vivir como un adulto, a pesar de todo ella traía a mi la calma
y tantas emociones juntas me asustaban un poco, pero más miedo
sentía al pensar que podía perderla de tanto cuestionar
lo que se producía en mi cuándo estaba junto a ella, todo
esto volvía mis latidos a mil por hora sin parar y en verdad…me
sentía el hombre más feliz.- Yo también estoy nerviosa,
como tú, pero no tengo miedo, me siento muy feliz ¡no temas!
Este encuentro sucedió porque nuestras energías forman una
y al estar separadas no logran sentirse totalmente completas y necesitan
reencontrarse en el universo, ¡no imaginas cuanto te espere!.
La observé diciendo cada palabra y espié mientras hablaba
su suave y armónico respirar y así entendí claramente
que todo lo que me expresaba eran aquellas emociones que tanto me perturbaban,
no pude evitarlo y me acerqué a ella temblando, tomé sus
manos y besé sus tibios labios, intensamente deseaba seguir besándola,
mantenía cerrados sus ojos y esta vez su respiración estaba
tan alterada como la mía.
Hasta ese momento mis labios no decían palabra alguna y fue aquel
beso el que dio fuerzas para decirle que no entendía este alocado
amor que sentía por ella, que mi vida había cambiado desde
la primera vez que mis ojos le vieron, que por favor no me dejara nunca,
que sus anteriores palabras me conmovieron y me ayudaron a entender que
desde que la seguí mi alma comenzó a reaccionar con el encuentro
de mi otra parte, volví a pedirle: - No me dejes, tú sabes
que no estoy loco, te amo.
Caminamos juntos, ella iba a mi lado, nuestras manos estaban unidas y
era mágico ver que la oscuridad de la ciudad a cada paso nuestro
se volvía luz. Lo marchito... florecía, y yo la amaba más
a cada minuto. No puedo olvidarla, ella fue lo más bello en mi
vida porque di y recibí amor y tanto me amaba que no me dejó
solo, te dio la vida para no dejarme solo ¿y qué hice? Volverme
casi un ermitaño.
–No papá, no te juzgues, no lo hagas, no hay tiempo para
hacerle juicios a nadie, la vida es corta y para ser feliz hay que vivirla
sin creer que en cada paso que des te vas a equivocar, sino darlos seguro
y confiado que ese es el camino y si realmente no lo era comprender que
es un pequeño trozo de experiencia para agregarle a nuestra alma.
-Nicolás déjame continuar... Fuimos tan felices juntos,
lo revivo en mi mente a cada momento para sentirme bien. A los pocos meses
de novios decidimos contraer matrimonio, nuestras familias se encargaron
de hacer una gran fiesta que duró todo un día, desde ese
momento el tiempo se detuvo, no existía para nosotros, no hacia
falta.
Jamás voy a olvidar cuando por sorpresa descubrí que tu
madre era un Ángel, fue tan sorprendente que no pude evitar llorar
y sentirme protegido por ella.
Una noche salió al patio de la casa, se acercó al aromo,
(aquel que está afuera, apuntó con su dedo índice)
y en silencio vi y oí cuando mirando al cielo pronunció
palabras extrañas como en otra lengua que no logré entender,
parecía un canto angelical. Mientras todo esto sucedía una
luz dorada que venía desde lo alto del cielo la cubrió y
desde el centro de esta luz bajó una mujer vestida de blanco que
la tomó de las manos y la elevó unos quince centímetros
del suelo. Ella tocó su vientre y luego besó sus mejillas,
después de eso tu madre lentamente comenzó a descender a
la tierra y la mujer ascendió al cielo. Cuando ya se había
integrado a la vida terrenal entró a la casa tranquila como si
nada hubiera pasado, me dijo que estaba cansada, y a pesar del cansancio
de aquella noche hicimos el amor apasionadamente. Mientras más
la besaba más la deseaba, era eterno nuestro encuentro y la luna
entraba por entremedio de las cortinas e iluminaba su angelical rostro.
Amaneció en mis brazos y continué besándola sin detenerme,
no era necesario acabar con esto que era perfecto, era todo lo que quería.
Estoy seguro que te concebimos esa noche. A las pocas semanas nos enteramos
que venías en camino, tu madre y yo estábamos muy felices.
La espera fue eterna, pero maravillosa, disfrutamos juntos verte crecer
en el vientre de tu madre, esos nueve meses de espera fueron lo máximo,
los únicos que los tres compartimos juntos sin el abismo y el vacío
que nos dejó tu madre al partir, aún sabiendo que siempre
a vivido en casa con nosotros.
Yo creo que ella sabia que Dios la esperaba, por ello se encargó
de que la felicidad de esos meses fuera eterna. El día más
esperado llegó, tú amenazabas con nacer, así es que
lleve a tu madre al hospital. Todo marchaba de maravilla, yo la acompañaba
a su lado, pero apenas naciste mi Ángel se fue. Antes me hizo jurarle
que te cuidaría como ella misma lo haría.
Ya no tengo más palabras, todo lo que queda está en el diario
de tu madre, que me entregó antes de irnos al hospital, me dijo
que era para ti y que te lo diera cuando estuvieras listo.
Ya hiciste mucho por mí, me escuchaste y sé que perdonaste
mi silencio, te amo hijo. Y con esas últimas palabras mi padre
se retiró a su habitación.
* * *
Mi padre acaba de acostarse y no pude evitar volver a observarlo en silencio,
esta vez no lloró amargamente, pero con los ojos llenos de lágrimas
lanzó un beso al cielo, le dio las gracias a su Ángel, le
recordó cuanto la amaba y durmió como un niño. Tengo
el diario de mamá en mis manos y no estoy seguro de querer leerlo
aún, pienso que no debo apresurarme, hoy Daniel habló tanto
de ella que no sé si es necesario, sé que al contármelo
todo se liberó de una gran carga y hoy mi relación con papá
se fortaleció. Tenemos mucho que compartir juntos, esperaré
el momento adecuado. ¡Ya sé! Voy a recopilar la mayor información
posible sobre mi madre, voy a escribir todos mis recuerdos e historias
y cuando sea el momento abriré este diario, hasta ese día
estará cerrado y guardado fielmente.
* * *
Han pasado varios años desde mi conversación con mi padre
y aún no leo el diario, creo que ahora es el momento, ya estoy
preparado, en dos semanas cumpliré veinte años, tengo que
confesar que todavía cuido a Daniel sin falta, tal vez podría
necesitarme.
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Capítulo 2 ] |