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CAPITULO 3
Después de leer el diario de mi madre confieso haberlo abierto por primera vez para completar esta historia sobre la vida de mis padres y sin darme cuenta… la mía. Apareció sorpresivamente ante mis ojos mi Ángel Guardián, más cálida que antes, más bella y con todas las palabras que no dijo y que no me reveló antes de verme preparado. Nicolás,
después de cinco años he vuelto, tu misión de Guardián
la cumpliste y la entendiste muy bien, comenzaste con tu padre que era
quien más necesitaba tu protección, pues no aceptó
nunca la muerte de tu madre, aunque si pudo superarla gracias a ti, pero
no la entendió. Observarlo y cuidarlo en sus horas de desconsuelo
fue tu inicio y sin darte cuenta abriste tu alma a todas las señales
de auxilio que estuvieron frente a ti, yo te dije que para ser guardián
no necesitabas alas ni poder volar, ya que las alas están en tu
mente y en tu corazón, te doy las gracias por cumplir tu misión
y ayudar a quienes lo necesitan. No creas que por todo lo que digo ya
se acabó tu misión, al contrario, acabas de comenzar, a
tu vida va a llegar mucha gente a quien le faltará comprensión,
protección, amor y esto puedes entregarlo simplemente con la mirada
más sincera y a través de ella mostrar tu corazón
y tu interior, con una cálida caricia, escuchando, o simplemente
con la mirada más limpia y honesta que puedas entregar.
-No pude contener el llanto, la abracé y lloré como un niño en sus cálidos brazos y como muchas veces lo hizo acarició mi cabello y besó mi frente, respiré profundo y mi mente se llenó de respuestas y comprendí la historia de mi familia. -Sé
que debes necesitar varias repuestas pero, antes escucha la parte de mi
vida que no esta escrita en el diario; En el momento del parto, llegamos
al Hospital y todo iba muy bien, ambos estábamos en perfectas condiciones
de salud, tú para nacer y yo para darte a luz. Recuerdo que estaban
el médico y las enfermeras, tu padre a mi lado y sobre mí
la luz redonda y amplia que me iluminaba por completo. Miré esa
luz y Dios me dijo que debía elegir, que era el momento de elegir:
ser tu madre en la tierra sin conocer mi origen ni la misión otorgada,
y que aquella primera revelación sería sólo un sueño
más, o ser un Ángel y cumplir mi misión y además
ser tu madre y cuidarte y protegerte desde la infinidad del universo,
pero esto tenia un costo, y debía decidir. ¡Tú ya
sabes cual fue mi elección!, De pronto escuché la voz del
médico algo alterada, tu padre preguntaba que pasaba, y naciste
tú, y mientras nacías mi corazón comenzó a
detenerse, el médico pidió que tu padre saliera del pabellón
porque todo se estaba complicando y él se ponía cada vez
más nervioso, pero en los últimos latidos de mi corazón
le pedí a tu padre que se acercara, lo besé por ultima vez
e hice que me prometiera que te cuidaría y te amaría tanto
como yo lo amé, y mi corazón dejó de latir. |