En el fondo estoy triste. Esa flor de plástico que cuelga de mi ojal y estos pantalones a cuadritos, no me producen la más mínima alegría. Cuando el público me aplaude mi corazón llora, y entre tumbo y tumbo, mis penas no se notan. Mi risa es de mentira. Por amor a los niños. Qué profesión esta que ejerzo! Yo quería ser sepulturero.