EL ETERNO CANDIDATO
En el fondo era simple: un poco de agua y veinte o treinta barbitúricos. Después un sueño cada vez más profundo lo llevaría al otro mundo donde se acabarían los problemas. Claro que antes tenía que escribir en un papel la razón de su partida. Entonces se puso a cavilar sobre la mejor manera de hacerlo, pero con tanto nerviosismo, no podía hilar sus ideas. El tiempo pasaba indiferente y él no atinaba poniéndose cada vez más depresivo. El vaso de agua y las pastillas esperaban sobre la mesa. Esto no era tan simple después de todo Así que decidió dejarlo para otro día. Total, hace veinte años que lo intentaba con el mismo resultado Aunque no perdía la esperanza de que algún día lo lograría. |