Las escuelas Normales y la educación básica chilena

 

 

Por Germán Arias M.
Profesor Normalista
Abogado

El eminente profesor y filósofo, don Roberto Munizaga Aguirre, sostiene en su libro Principios de Educación que “No es posible entender nada de la educación y de los múltiples problemas que en su dominio se suscitan, si no se comienza por advertir que ella es, inicialmente, un hecho social, un dato primero, derivado de la existencia misma de la sociedad”.-

Partiendo de esta premisa, la educación debe concebirse como el elemento dominante en el desarrollo social de todo ser humano.- Sin educación la sociedad podrá existir como grupo humano, pero no logrará desarrollarse. No podrá organizarse.- No podrá defenderse. Y, lo que es peor, no podrá reproducirse como hecho social, por cuanto su educación se basaría en una educación meramente refleja – comportamientos etáreos, de clanes y de agrupaciones – sin la necesaria formalidad que los comportamientos humanos que una sociedad civilizada requieren.-

Hasta la primera mitad del siglo IX la educación chilena era impartida, casi en su totalidad, por las iglesias y en consecuencia las clases las dictaban los sacerdotes.- La educación, entonces, era eminentemente dogmática.- En tanto, en Europa, especialmente en Alemania e Italia, comenzaban a consolidarse nuevos principios, doctrinas y métodos educacionales.- En Italia la profesora María Montessori ideó un sistema educativo para escuelas de párvulos consistentes en ejercicios al aire libre necesarios para desenvolver las inclinaciones de los niños y para estimular su gusto por el orden de la vida en sociedad.- Estos trabajos de la profesora Montessori se estiman como los primeros métodos fundamentales en materia de educación infantil.-

Los movimientos ideológicos tendientes a separar la Iglesia del Estado pasaban, necesariamente, por un Estado conductor de la educación.- Fueron los primeros atisbos de lo que sería el concepto de Estado Docente, es decir, un Estado planificador y contralor de la educación en el país.-

De este concepto incipiente de Estado Docente, surge la fundación de la Primera Escuela Normal, denominada después José Abelardo Núñez, la cual tenía como finalidad la formación integral de “Preceptores” que en su sentido ideológico de la Academia de la Lengua Española significa “maestro” o “maestra” que enseña y toda persona que enseña gramática latina.- Como puede observarse la denominación de Preceptores resultaba restringida, más, si consideramos que tal denominación viene de la palabra “precepto” que significa “mandato u orden de autoridad legítima”, y también, cada una de las reglas que se dan para el conocimiento y práctica de un arte o facultad.- Sin embargo, los libre pensadores, no olvidaban que la palabra “precepto” significaba, también, cumplir con el precepto que era igual a cumplir con la iglesia.- En tal caso la dicotomía era evidente si se consideraba que la educación, que es la acción de educar significa precisamente “dirigir, encaminar, doctrinar, desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales de una persona; desarrollar los sentidos o las fuerzas físicas por medio del ejercicio y, enseñar urbanidad y cortesía.-

Con el tiempo las Escuelas Normales serían las formadoras de profesores, denominados también “maestros” o “educadores” y por ser formados por Escuelas Normales, tal denominación se extendió a “maestros normalistas”.-

Para los pensadores que elaboraron los Principios de la Educación, éstos eran la sangre de las Escuelas Normales.- Propiciaban que a los niños había que proporcionarle una educación formal sin menoscabo de la educación refleja que se generaba en el hogar y en el ambiente en que vivía el niño.- La educación formal estaba constituida por la acción sistemática, elaborada desde el punto de vista de que el profesor desarrolla una acción tendiente a enseñar, vigilar, aplaudir y censurar las conductas del niño; y, por otra parte, era trasladar simbólicamente a la escuela, una atmósfera social purificada de manera de influir sobre la actitud total de los alumnos.- Así, la escuela, como ambiente, dice el profesor Munizaga, “participa de las características de lo reflejo y de lo formal”.-

Con el objeto de cumplir cabalmente con los principios que enunciabas los pensadores chilenos sobre educación, se le entregó a las Escuelas Normales la tarea de formar profesores que fueran capaces de construir la simbiosis perfecta de entregar a los niños de Chile una educación formal que caminara de la mano de la educación refleja.- Para cumplir tal anhelo el profesor formado en las escuelas normales debía “aprender a enseñar” para, a su vez, “saber enseñar”, pero, también debía saber ser el conductor del entorno en que vivía y se desarrollaba el niño.- Tendría que aprender a ser dirigente de instituciones comunitarias de orden social, cultural y deportivo.- Debería en enseñar a cultivar las música, la pintura, la literatura y hasta la asesoría cívica a la comunidad.-

Para la necesaria eficacia de los profesores que formaban las Escuelas Normales, se dividieron estas en Escuelas Normales propiamente tales y en Escuelas Normales Rurales, así, éstas últimas, funcionarían en zonas geográficas de gran explotación de la ruralidad agraria.- En éstas últimas se ponía el acento en “enseñarle” al futuro profesor el desarrollo de la vida rural.- Para lograr el equilibrio entre educación formal y la refleja los jóvenes alumnos de las Escuelas Normales Rurales aprendían las técnicas de la agricultura, floricultura, ganadería, avicultura, apicultura y la creación de las pequeñas Industrias Derivadas, para el mejor aprovechamiento de la producción de las actividades antes indicadas.- Las Escuelas Normales Rurales, contaban desde luego con una parcela para el desarrollo de las técnicas agrícolas y con las herramientas necesarias para trabajar la tierra y para elaborar las industrias derivadas de la explotación e industrialización de los productos del campo.- Los profesores normalistas rurales eran, así, por su capacidad formal, los monitores de las actividades agrarias y de la implementación de las pequeñas industrias derivadas de tales actividades.- Lo anterior no implicaba que, además, los profesores normalistas egresaban con los conocimientos, con las técnicas y con las artes necesarias para actuar como conductores sociales en el mundo de la educación refleja.-

Al comienzo de este trabajo señalamos que para dar paso el tipo de Educación que se buscaba y proyectaba, las Escuela Normales, debían formar –con personas inteligentes y capaces – la simbiosis perfecta entre la educación refleja y la educación forma se debía agregarle un sentido humanista de la vida en sociedad.- Otro elemento importante para lograr el objetivo que se buscaba, era descubrir en cada futuro profesor un elemento nuevo: ¡la vocación!- Para el profesor de Técnica de la Enseñanza de la Escuela Normal de Valdivia don Alejandro Fabres Villarroel, “la vocación era la virtud esencial para aspirar a ser maestros normalistas, sin dejar de lado la necesaria inteligencia”.-

Así, con objetivos y principio claros se cimentó una cultura formadora de maestros.- Era necesario atraer a jóvenes inteligente y capaces que tuvieran, además, una concepción humanista de la vida en sociedad.- Fue muy fácil, entonces, estructurar un esquema de ingreso a las Escuelas Normales para conseguir tales fines.- Era lo que se llamaba una selección rigurosa, partiendo de la base de que las vocaciones debían encontrase en las propias escuelas primarias, tanto urbanas como rurales.-

Así, para ingresar a una Escuela Normal había que someter a los postulantes al cumplimiento de los siguientes requisitos:

1.- Haber ocupado uno los tres primeros lugares al egresar del sexto año de educación primaria (después educación básica).- Esto implicaba que podían presentarse a dar Exámenes de Admisión más o menos de trescientos a mil alumnos, según fuera la población escolar que egresaba de sexto año primario en las escuelas primarias de la jurisdicción de la correspondiente Escuela Normal.-

2.- El total de alumnos con derecho a postular debían someterse a los siguientes exámenes:

a.- Un examen de condiciones y aptitudes musicales que era eliminatorio, para aquel que no tuviera tales actitudes.- (se cuenta que uno u otro postulante sin condiciones musicales sortearon con buen éxito el examen).-

b.- Los que habían sido aprobados en actitudes musicales, pasaban a un examen de Aptitudes de Personalidad Necesarias Para El Ejercicio de la Docencia (búsqueda de la necesaria vocación para ser maestro) que consistía en la comparecencia antes una comisión integrada por tres profesores.- Como eran muchos los postulantes funcionaban varias comisiones.- El informe de Aptitudes y Personalidad también era eliminatorio, dejando fuera a quienes, a juicio de la Comisión, carecían de Aptitudes y Condiciones para ser profesores.-

c.- El examen escrito, comprendía, una parte para medir conocimientos y habilidades y la otra medía el percentil de inteligencia del postulante.- En esta última parte se empleaban tests como los de Mayers, Roche y otros.- Los exámenes en sobres lacrados se enviaban para su corrección al Departamento de Enseñanza Normal, de la Dirección General de Educación Primaria y Normal, dependiente del Ministerio de Educación.-

Ponderados que eran los exámenes, ingresaban a la correspondiente Escuela Normal cuarenta alumnos postulantes.- Sin duda, que de un universo de seiscientos a mil postulantes.-

Los estudios en las Escuelas Normales duraban seis años, divididos en dos etapas: cuatro años de enseñanza secundaria, pero orientada a la docencia; y dos años de enseñanza profesional.- Durante los dos últimos años el alumno comenzaba su práctica profesional, haciendo clases preparadas y planificadas, bajo la tuición de un profesor guía.- Esta práctica se efectuaba en las Escuelas Anexas de Aplicación, que funcionada muy cerca de cada Escuela Normal.- En los meses de septiembre y octubre de cada año los alumnos normalistas efectuaban la denominada Práctica Intensiva que consistía en hacer clases en todas las escuelas primarias de la ciudad asiento del funcionamiento de la Escuela Normal, durante veinte días continuados.- La práctica terminaba con el Examen de Práctica Docente, para lo cual el alumno sorteaba con sólo veinticuatro horas de anticipación la escuela primaria, en la que realizaría su práctica, el curso y la materia sobre la cual versaría la clase.- El esquema de preparación debía ser aprobado el día antes del examen por el profesor guía correspondiente y por el profesor Jefe de Práctica.- El, alumno que reprobaba el Examen de Práctica no podía licenciase.- Debía dar un nuevo examen de practica en marzo del año siguiente.-

Para obtener el título de profesor primario no bastaba Licenciarse en una Escuela Normal, el alumno debía elaborar una tesis o Memoria, cuya materia elegía en el quinto año.- Con la licencia de egresado de una Escuela Normal y con la calificación de la Memoria el Director de la Escuela Normal elevaba los antecedentes al Ministerio de Educación, quien otorgaba al egresado el Título de Profesor Primario, lo que lo habilitaba para ejercer como profesor en cualquiera de las escuelas primarias de país.-

Pero, nada aseguraba que los cuarenta alumnos que ingresaban al primer año de una Escuela Normal, se Licenciarían al final de los seis años de estudio.- Muchos repetían curso por no aprobar ramos a fin de año, de acuerdo con las normas del Reglamento de Escuelas Normales.- El primer año era de eliminación, no se podía repetir.- En los demás cursos el Reglamento autorizaba repetir un solo, a la segunda repetición el alumno quedaba eliminado.-

Era el Ministro de Educación, actuando nombre del Presidente de la República quien nombraba al profesor a una determinada Escuela Primaria, mediante un Decreto Supremo, lo que implicaba la inamovilidad en el cargo, salvo que un Sumario Administrativo incoado bajo los principios del debido proceso, aplicará como sanción el abandono de sus funciones.-

La máxima autoridad académica de las Escuelas Normales era el Consejo de Profesores, estamento colegiado que presidía el Director y estaba formado por el Cuerpo Administrativo, el cuerpo Docente y los Inspectores del Establecimiento.-

El estamento Administrativo lo formaban el Director, el Subdirector, el Inspector General y los Inspectores.- Al cuerpo docente pertenecían los profesores titulares de los diversos ramos de materias divididas en científicas, artísticas, profesionales y técnicas.-

En las Escuelas Normales funcionaban diversos Centros Científicos, Deportivos y Artísticos, en un diario afán de formar profesores primarios integrales, capaces de ser guías de las comunidades en las que debían actuar.-

Eran Centros Científicos los grupos de diversos ramos que ahondaban en los estudios de asignaturas, como ser: Centro de Matemáticas, Centro de Ciencias Sociales, Centro de Ciencias Naturales, que eran dirigidos por los propios alumnos, con la participación del profesor de la correspondiente asignatura como guías.-

Los Centros Deportivos y/o los Clubes Deportivos aglutinaban a los alumnos en las diversas ramas deportivas y atléticas.- La práctica y competencias de fútbol y básquetbol eran los más fuertes y numerosos.- Los clubes y/o equipos de las Escuela Normales, en muchas ciudades competían en los Campeonatos Oficiales de la Asociación de Fútbol Amateur, de Básquetbol, y de otros deportes y disciplinas.- De éstos clubes salieron destacados jugadores del Fútbol Profesional, siendo dable nombrar, a vía de ejemplo, a David Arellano, jugador insigne de Colo Colo, Caupolicán Peña, José Santos Arias y otros.- En la Escuela Normal José Abelardo Núñez de Santiago fue fundado el Club Magallanes y de la división de éste nació Colo Colo.- Además, cada tres años se celebraba la Olimpiada Normalista, en la que participaban deportistas de todas las Escuelas Normales del País.-

En los Centros Artísticos se formaban las Orquestas Normalistas, los Conjuntos Corales, los Grupos de Teatro, los Conjuntos Folklóricos y otros.- También funcionaban las Academias de Letras, donde los alumnos vaciaban sus inquietudes por cultivar la poesía, el cuento, la dramaturgia y la novela.- Cientos de escritores fueron y son exalumnos de alguna Escuela Normal.- Era infaltable el Diario Mural que se nutria con los trabajos que provenían de las Academias de literatura.- Algunas escuelas publicaban Revistas que alcanzaron notoriedad, como es el caso de la Revista “Bajel” que era editada por la Escuela Normal Camilo Henríquez de Valdivia.- El profesor y escritor normalista egresado de la Escuela Normal de Victoria y por muchos años profesor en la Escuela Normal de Valdivia, Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua don Carlos René Ibacache, en su libro “Escritores Normalistas Chilenos” –Editado por la Universidad La República -- logró ubicar a ciento ochenta y nueve escritores normalistas, de aquellos con libros editados, sobresaliendo cinco Premios Nacionales, a saber: Humberto Díaz Casanueva, Premio Nacional de Literatura en el año 1971; Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura en 1945 y Premio Nacional de Literatura en 1951; Moisés Mussa Battal, Premio Nacional de Educación en el año 1981; Edgar Perramón Quilodrán, Premio Nacional de Periodismo en 1971; y, Luis Gómez Catalán, Premio Nacional de Educación en el año 1983.- A los cinco maestros normalistas consagrados con premios de carácter nacional y mundial, se pueden destacar también a los escritores normalistas: el poeta Humberto Bórquez Solar; el cuentista Juan Gana; al novelista Ricardo Lomboy, el educador Darío Salas Díaz y el escritor Lautaro Yankas.-

Mención especial merece la formación musical de los alumnos normalistas.- La obligatoriedad de contar con un violín y el enorme trabajo y talento de los profesores de y chelistas que nutrían a los grandes conjuntos musicales del país, como la Orquesta Sinfónica de Chile y la Orquesta Filarmónica de Santiago y a varias Orquestas de Cámara, además de conjuntos como cuartetos, tríos y otras agrupaciones selectas.-

La Educación Cívica y la concepción de la democracia se practicaban a través de los Centros Alumnos, de activa participación en Federaciones Provinciales y Nacionales de Alumnos.- Los Centros de Alumnos se regían por un Reglamento que era su norma fundamental.- En la elección de los cargos del estamento estudiantil participaban todos los alumnos y las elecciones eran directas, informadas y la votación secreta.- De estos Centros de Alumnos de las Escuelas Normales surgieron políticos que fueron gravitantes en la vida nacional como los senadores Raúl Rettig Guisen, Carlos Acharán Arce y Raúl Ampuero Díaz; los diputados Jorge Bustos, Jesús Vera, sólo por nombrar algunos; y, a una enorme cantidad de Intendentes, Alcaldes, Regidores de antes y Concejales de ahora, Seremis y Jefes de Servicios Públicos.-

Las quince Escuelas Normales que existían en el país fueron definitivamente cerradas en año 1973, por acuerdo de la Junta Militar que gobernaba al país.-

Aunque hubo un intento de reapertura de las Escuelas Normales en el año 1985, la verdad es que hoy estarían fuera de foco dado que, actualmente, no se requiere “educar” menos “pensar”, sólo se aspira a “instruir” y malamente por los pésimos resultados a la vista de todos.- Con buenos dedos que manejen computadores basta en el concepto estatal de la educación de hoy.- Nosotros nos quedamos, tal vez, aislados en un mar de quimeras repitiendo con el maestro y filósofo don Roberto Munizaga Aguirre “Partiremos de una comprobación inicial: que educación y vida se confunden.- Por lo tanto, hay que tomar conciencia de que preguntar por los fines de la educación, equivale, en el fondo, a inquirir por los fines de la vida”-

La formación de los actuales profesores de educación pre básica y básica, no busca satisfacer principios, fines y cultura, más obedece a una concepción demoledora en que lo prevalente es entregar conocimientos científicos sin metodología y con ausencia absoluta de la formación física, artística, cívica y social, con los resultados por todos conocidos.

En la formación docente tampoco hay principios formativos y que hablar de “enseñar a enseñar”.- De ahí que la concepción del estado frente a educar, carezca en absoluto de respeto por los profesores, ellos deben ser uno más en la rueda de pasar materia de carácter “ingenieril” en que los costos siempre se miden contra las remuneraciones, producto de un mero contrato de trabajo suscrito por el organismo municipal, equivalente al pago de patentes, a la eliminación de la basura, al aseo y ornato de calles y plazas; y, a las obras municipales generales.-

De todos modos, aunque las Escuelas Normales no se refunden por miopías o ignorancias respecto de los reales fines que debe tener la educación primaria (o básica); o por eufemismos teóricos o por razones políticas, lo cierto es que los únicos que saben de educación primaria (o básica como se le llama) son los profesores normalistas hoy jubilados en su gran mayoría, pero que siguen siendo dueños de su intelecto, de sus energías, de su cultura y del conocimiento que como nadie poseen de la realidad de la educación primaria.- No escucharlos sería un crimen a la inteligencia y a la cultura educacional del país.- Sólo un lema nos sacará de nuestro reptar por la misérrima educacional primaria (o básica) actual: Para que existan profesores, maestros o educadores primarios hay que formarlos “Enseñándoles a Enseñar”.-

¡Profesores normalistas! Jubilar no significa castrar el intelecto.- No es quedarse dormidos frente a la desastrosa realidad de la educación primaria (o básica) de hoy.- No es bostezar, para pegarse la mediocridad en la concepción y desarrollo de la educación.- Vuestra preparación pedagógica normalista fue para toda la vida.- Son Ustedes depositarios de la dignidad científica, técnica y cultural que les entregó una Escuela Normal que gratuitamente los formó maestros por toda vuestra existencia.- ¿Tenéis o no una responsabilidad de por vida en el devenir de la educación de esta nación?.-

Los profesores normalistas deben comenzar a levantar su voz, o la irresponsabilidad, la ignorancia, la demagogia o la audacia de algunos que se consideran técnicos en educación pero que no han hecho una sola hora de clases en su vida, se impondrán, ¡Será la maldición de este país!.-

 
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