SANCO Y CHIN
LOS CABALLITOS DE MAR
Para
saber contar y contar para saber, dentro de una linda familia,
como todos soñamos y creemos que es la nuestra, ésta
era muy especial, el del medio, se llamaba Santiaguito, pero como
este nombre era muy largo sus tres hermanos decidieron decirle,
Sanco. Ustedes se preguntarán que tenía de especial
Sanco: era antes que nada, soñador. Vivía su mundo
interior diferente al resto de sus hermanos. Según él
era amigo, de un niño llamado Chin, y a pesar que trataba
de convencer a sus padres y hermanos, estos se reían y
no lo tomaban en serio, pensaban que eran cosas de niños.
No le daba miedo el peligro, por lo que sus padres todo el día
estaban diciéndole que tuviera cuidado, a lo que Sanco
respondía: No teman, Chin me protege: Todas las noches
en sueño, aparecía su amigo Chin, el único
que lo comprendía y juntos, realizaban grandes aventuras.
Esa noche, cuando apareció Chin, Sanco le dijo que deseaba
pedirle un favor. ¿ De qué se trata ?. Algo muy
fácil, se trata que deseo que esta noche me conviertas
en un caballito de mar. Bueno, bueno, lo haremos, te acompañaré
y seremos dos caballitos de mar. Lo tomó de la mano y volaron
muy alto hasta llegar a la orilla del mar: ¿ estás
listo Sanco ? Sí, lo estoy Chin. Entonces hoy viviremos
la mejor aventura de mar.
Dicho esto, una luz los cubrió y cuando dejó de
alumbrar, se miraron y se dieron cuenta que estaban convertidos
en los más hermosos caballitos de mar nunca antes visto.
Cabalgaron mar adentro, de pronto divisaron a una estrellita de
mar que lloraba amargamente. Sanco le preguntó acercándose
a ella:¿ Por qué lloras hermosa estrellita ?. Ella
los miró y se asustó pues, hacía mucho tiempo
que no veía a tan especiales caballitos, luego sollozando,
les contó.
Yo, era la reina de las estrellitas, había soñado
siempre serlo y fui elegida. Todas bailaban a mi alrededor y éramos
tan felices. Nuestra luz cada día brillaba más y
con ello le servíamos de guía a los pescadores que
solo pescaban lo indispensable para alimentarse y a las especies
marinas para que siguieran su camino correcto. Pero como todo
aquello que hace producir envidia a más de alguien, mi
mejor amiga, la estrellita azul convenció a todas para
que me dejaran sola, pues desde que era reina ya no era la misma.
No sé como ubicarlas, ya no quiero ser reina, sólo
quiero estar con ellas y ser su amiga. Chin, le pidió que
no llorara más.
Nosotros te ayudaremos a encontrarlas, agregó Sanco que
era el que inventaba más cosas, tengo una gran idea Nos
sumergiremos los tres: tú, darás los mejores rayos
y verás como te van a ubicar. Una amistad como la tuya,
no puede terminar de esa manera. La estrellita hizo, lo que sus
amigos le habían dicho. Sorpresivamente, un rayo de luz
alumbró el fondo del mar y entre ellos se alumbró
uno muy especial que era de color azul. Se fueron aproximando
al lugar de donde procedía tan especial resplandor. Eran
ellas que la buscaban, pues no podían estar sin su compañía.
Se abrazaron y se prometieron nunca más pelear y que nadie
sería especial, todas juntas alumbrarían las profundidades
del mar.
Chin y Sanco, se despidieron prometiéndoles que a la vuelta
de su caminata las verían de nuevo y expresaron que todas
seguirían juntas, siendo cada vez más amigas.
Nuestros caballitos de mar, volvieron a sus aventuras y solo se
detuvieron al ver en el medio del mar, una embarcación
muy débil como para encontrarse tan lejos de la orilla.
Sus tripulantes fueron echados al mar por un tiburón y
se acercaba con el fin de comérselos. Sanco y Chin, se
acercaron y le gritaron: Tiburón ¿ por qué
eres tan malo ? ¿ qué haces ? ¿ Quiénes
son ustedes ?, les respondió el tiburón. Somos los
caballitos de mar que solo hacen el bien. Qué es lo malo
que estoy haciendo, ¿ qué no ven que mi naturaleza
me pide comer carne y ver sangre ?.Ven con nosotros, te enseñaremos
a saciar tu apetito de una forma menos dañina. El tiburón
los miró con sorpresa y dijo: ¿ Puedo ir con ustedes
?. Por supuesto, tú nos ayudarás a hacer el bien.
Súbanse en mi lomo, soy más rápido y los
llevaré a donde quieran. Así lo hicieron, no sin
antes verificar que era lo que había pasado con la embarcación
y sus tripulantes .Se quedaron tranquilos cuando vieron que la
nave estaba en posición normal y sus tripulantes remaban
rápido, pues sintieron mucho miedo .Entre ellos comentaban:¿
Vieron unos caballitos de mar ? Hicieron que el tiburón
se distrajera.¿ No habremos imaginado esto? ¿ O
solo será producto del cansancio?.
Después de una travesía de una hora, cruzaron una
isla muy pequeña, se acercaron sin ser visto y observaron
a los niños más gruñones y peleadores. Nunca
se imaginaron que existiera entre pequeños un egoísmo
de tal magnitud. Se acercaron a ellos y con el tiburón
se pusieron a cantar “ niños gruñones y egoístas,
sino cambian su conducta, solos se quedarán “. Los niños
sorprendidos, corrieron hacia ellos. Yo los vi primero, gritó
Max. Yo, decía Ignacio. miren, les gritó Sanco,
si no dejan de pelear no jugaremos con ustedes. No, por favor,
te prometemos que nunca más pelearemos, ni seremos egoístas.
Bueno, si es así, suban arriba de nosotros y los llevaremos
a dar una vuelta. Llegaron a una hermosa playa, donde después
de jugar y jugar recogieron conchitas y entre todos hicieron dos
hermosos collares para mamá y su pequeña hermanita,
María José. Luego, como se acercaba la noche los
llevaron a su casa. Antes de despedirse le prometieron a sus amigos
que serían los mejores hermanos. Ellos buscaban y buscaban
y el tiburón daba vueltas por la orilla en señal
de despedida :Si ustedes cumplen lo prometido volveremos para
jugar. Cuando regresaron, el tiburón que estaba con mucha
hambre, se comió un montón de pescaditos chicos,
pero sin triturarlos para así, no dañarlos ¿
Viste tiburón que puedes alimentarte sin dañar?
Si amigo, soy más feliz ahora, les enseñaré
a mis hermanos la lección, adios tiburón, adios
Sanco, hasta pronto Chin. La noche se veía cada vez más
cerca y nuestros amigos se encontraban perdidos en el mar, pues
la luna no había salido. De pronto, Sanco gritó
:¡ Estamos salvados ! Chin, mira adelante, ahí están
nuestras amigas, las estrellitas de mar, ellas nos indicarán
cómo llegar a la orilla.
Las estrellitas alumbraron todo el mar y nuestros caballitos vieron
que estaban cerca. Gracias amigos, jamás olvidaremos esto,
volverán a vernos muy pronto, adiós amigos, adiós.
Ellas les alumbraron hasta que se dieron cuenta que habían
llegado a la orilla. El mismo rayo que los había convertido
en caballitos de mar, los cubrió nuevamente y fueron de
nuevo Sanco y Chin, los amigos inseparables. Volaron nuevamente
hasta llegar a casa de Sanco, se dieron las buenas noches :Hasta
mañana Chin. Hasta mañana Sanco Entró suavemente
por la ventana que permanecía abierta, la cerró
y durmió hasta el otro día.
En la mañana, cuando estaban desayunando, sus padres y
hermanos le preguntaron cuál había sido su sueño.
¿ Sueño ?.¡ Ustedes no podrán creerlo!,
yo viví la mejor historia de mar. Me convertí en
un caballito de mar y salí con Chin, solo para hacer el
bien. Ja, Ja, Ja, se rieron todos, qué soñador eres.
Sanco se quedó callado y pensó: ¿ Qué
importa si no me creen ? Yo soy feliz así, ojalá
no crezca muy pronto para poder vivir más aventuras con
mi mejor amigo Chin. Y colorin colorado este cuento se ha acabado.
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