“PLUM
Y PINI, LOS GRILLITOS AMIGOS”
Era de noche, el cielo cubierto de nubes impedía que las
estrellas alumbraran. Plum, el grillo, estaba muy triste y se
sentía sólo; su amiga Pini se había perdido.
Plum cantaba su canción de lamento:
“Pini,
Pini
¿Dónde estás?;
sin ti cantar no puedo”
De pronto apareció Rosi, la luciérnaga del bosque.
Se había quedado dormida porque sus noches habían
estado muy agitadas.
Desde muy cerca oyó la triste canción de Plum y
al llegar junto a él iluminó todo el lugar con su
fuerte luz, y pudo darse cuenta que en un rincón permanecía
llorando el grillo.
Se acercó y le preguntó:
-¿Qué te sucede amigo?, ¿por qué lloras
sin cantar?
-No puedo encontrar en la oscuridad a mi amiga Pini y sin ella
no soy capaz de cantar.
La luciérnaga le prometió acompañarlo, siempre
y cuando él cantara. Dicho esto, Plum entonó sus
canciones como nunca lo había hecho; su melodía
se escuchaba por todo el lugar.
“Pini, Pini
¿Dónde estás?;
sólo contigo quiero estar para volver a cantar”
¿Saben lo que pasó? Desde una hoja muy grande que
se había caído al suelo, se escuchó una canción
que decía:
“Plum, Plum,
este canto es para ti,
aunque sin luz no horizonte,
nuestro canto a mí te traerá”
Fue así como Plum encontró a su amiga Pini. Desde
esa noche y prometiéndoselo a Rosi, nunca más dejaron
de cantar.
|