Poema de Ausencia (Fragmentos)
Siento tu ausencia en todos los rincones.
El tapete persa añora tu pisada
las huellas del amor sólo en el aire
gemas de colores desparramadas por el suelo.
Partiste silenciosa
con una despedida distraída
con ojos vigilantes por las calles.
La lluvia no era suave
y el rayo cruzó por mis preguntas
rodaban las hojas sin que nadie las viera.
El calor se había desatado
¡jamás así!
y tú y yo
nos miramos sorprendidos.
No había viento no había rayo
Ni la lluvia ni el silencio
Ni las hojas ni los tapetes persas.
Todo era silencio.
Yo miraba el horizonte
sin saber que partirías.
Caminaste en silencio hacia el abismo.
Quise abalanzarme y controlé mis ansias.
Anocheció dos veces en una sola luna.
Sentí tu ausencia en todos los rincones
en la tarde siguiente a tu partida.
Oscuras avenidas
los bosques los letreros
las vitrinas solitarias
maniquíes desnudos transitando
grifos y unicornios
todo delata tu abandono.
Nada es igual porque hay vacíos.
Pero aún está tu sombra en muros y baldosas
el alma errante de un amor callado.
Cada árbol impregnado de matices
los minutos de placeres evocados
Los paseos en los bosques junto al mar.
El alma errante de un amor callado
padecimientos en todos los rincones.
Todo los espacios son ajenos
Aunque nunca dejaron de ser los que tuvimos
Y cuando tu mano ida recorrió mis piernas
Evoqué todos los tiempos de mi noche.
Sentí tu ausencia
en el café de las mañanas muy temprano
cuando buscaba tu rostro en otros rostros.
No estabas pero estabas
confiaba que de pronto surgirías
en medio de dulces y gladiolos
o con tu voz desde el espacio
un saludo en la mañana,
yo solo en el café contigo.
Tu ausencia estaba en todos lados
en las llamadas postergadas de la noche
porque tú no puedes porque yo no estoy
porque la distancia porque las estrellas
Se sintió tu ausencia
en todos los rincones de mi mundo
Incluso en la plaza de amapolas
Donde el mar se juntaba con los setos
una plaza poblada de amapolas
Y también de geranios y azucenas.
La plaza hoy poblada de silencios
desgarrada de ausencia en cada paso.
Mientras tu ausencia poblaba los rincones
percibí tu amor en los arbustos.
Como aquella vez, ha tanto tiempo,
que tus besos me abrasaron como antorchas
tus caricias engalanaron mis murallas
con graffitis escritos en colores.
Negué tu llanto
al partir la noche.
Yo creía en tu amor a la distancia.
Mi marca en tu alma no podía diluirse
mientras hubiera amapolas en la plaza
y café servido en las mañanas
y un recodo en la esquina de las tardes.
Sintiendo tu ausencia en el dolor
ausencia repetida
en cada recodo cada espacio
cada rincón cada ventana
cada mirada vacía
cada luna pendiente.
Lejos, lejos de mí.
Tan lejana, en el destierro.
Imaginaba el dolor de tus manos vacías
sin mi piel sin mi pasión.
Intuía tu llanto nocturno
y el rumor del mar en la montaña.
Estabas lejos, sola
sin mis caricias sin amapolas.
sin la ausencia del café de las mañanas.
Tan lejos estabas y tan firme
tan fría tu mirada
tan vacía la avenida
tan presente el recuerdo en mi crisol
como alquimia pendiente de los siglos
tan presente en mis miedos ancestrales.
Yo siento tu ausencia en todos los rincones.
Todo lo que estaba pendiente
por los siglos de los siglos y siempre
el pacto firmado con tu sangre
antes de morir y yo nacer
antes de abrazarnos en la muerte
antes de nacer en este suelo
un secreto adornado y tanto miedo
un secreto de miradas escondidas.
Yo te amaba desde antes y después,
cuando la lluvia no era lluvia
y la plaza, el mar, tu cuerpo
espacios para mí.
Sentí tu ausencia en todos los rincones
deambulando como muerto y como vivo.
Sin vida por la falta de esperanzas,
sin muerte por el dolor inconsolable.
Todo de ti faltaba entre mis dedos
todo de ti era mi recuerdo lacerante.
Sentí el vacío del silencio.
Miraba el horizonte por las tardes
a la espera de tu amor.
El mar, el bosque,
la calle, las murallas,
el sol, la muerte
todo se iba en mismo rumbo
y yo quedando en la espesura de mi miedo
y el salvaje paisaje del dolor.
Te has ido por tiempo indefinido
y mi carencia es bandera de combate.
Alcé la voz en la tragedia
y cuando la niebla escondía tu figura
quedé vacío combatiendo al viento.
Es el trueno gritan los amigos
es la noche zumban abejorros
es el vino, dicen todos en silencio
es la hora de sufrir, proclama mi memoria.
Pongo mi bandera donde todos puedan verla.
“Ha sido derrotado”, dicen los amigos del café.
“Ha sido vencedor en esta justa,”
dicen los brujos de la noche.
Duele tu ausencia
no quiero que te vayas,
no quiero que me dejes.
no quiero que mueras
Ni derrota ni victoria, sólo mi bandera en la ventana.
Hoy no existe ni presente ni pasado.
Nada más presente en estas horas
que la ausencia de tus manos en mis manos.
Mi memoria en tu memoria, puede ser
mi lamento en tu lamento, puede ser
tus manos en mis manos, no es posible
te has ido más allá de tu presente.
¿Quién eres tú?
pregunto en medio de mi sueño
estás tú ahí como si no estuvieras
tienes otros rostros y otras piernas
no son tuyas las palabras menos los silencios
Y no hay sombras no hay ausencia no hay dolores
sólo gemidos de aceites y caricias
como reclamo implícito en el aire
las manos que no están porque se han ido
las manos en el sueño se han cortado
las manos blanquecinas
las manos delicadas
las manos ausentes para siempre.
No hay sombras no hay ausencia no hay dolores
sólo presente la esperanza vaga
lo que ya no fue pero será
un amor pendiente, escondido entre macetas
las flores escurriendo sus pesares.
Todo será, será, será,
dicen los profetas
con besos ofrecidos a las diosas
en el tránsito solemne de lo oscuro,
con Morfeo corren las visiones
laberintos y paredes enfundadas
fantasías de mares novedosos
lugares sin llanto y sin temor.
Camino, sueño, duermo, resucito.
Estoy solo en medio de la noche
duermo aunque no duerma
mis ojos se mantienen alertas
y mi dolor vigila expectativas y requiebros.
Camino en sueños
duermo y resucito
nadie queda en la mirada.
Siento que la ausencia ya es concreta.
Tú no estás en las esquinas ni la plaza
no hay amapolas ni café
las ventanas se han cerrado,
llueve, llueve de dolor.
La ausencia ya es concreta.
Se cerró la puerta y afuera se instala la alegría.
Viviré contigo en lejanías
la distancia de horas y senderos
la ausencia toma cuerpo en mis espacios
y rozo con mis labios su textura.
Es fría y triste, amada, es fría
como la tumba y la nieve
como tu mano perdida y aceite olvidado
como las aguas oscuras, allá abajo.
Siento la ausencia
en todos los rincones
que hacen mis recuerdos
con tus ojos.
La luz se esconde por la tarde
oculta dolores y esperanzas.
Se pondrá el sol más tarde
pero ya es de noche en este patio
las gaviotas agachan su cabeza
y se duermen los jolgorios infantiles.
Todo debe ser alegre, pero no.
te has ido al mar mi mar tu mar
más allá del horizonte tras los cerros
para gozar de sus cadencias
para salar tu escapatoria en medianoche
y conservarla hasta el final de mi futuro.
Pero estás de pie en mi calle.
Eso dicen los vecinos
Todo debe ser alegre, pero no,
nadie entiende tu silencio frente al sol.
Estás ahí, yo estoy al frente
todo debe ser contento y tú apagada.
Dicen los vecinos.
Estás allá, lo sé
instalada en la arena
miras y respiras
te adormeces en la luz tardía.
Tú estás apagada
porque el alma se ha ido hasta mi gruta
dejando tu cuerpo abandonado.
Tus ojos miran y no ven
tus manos buscan y no saben qué.
Estás allá y estás acá
estás presente con tu ausencia
en todos los rincones de mi alma.
Es tu alegría transportada
en el silencio de la tarde de verano.
Sentí tu ausencia y nada pude hacer
porque no estás allá donde te fuiste
y no te puedo tocar acá donde viniste.
(El mar resuena en mis oídos
distante, tenue
un batido de alas de gaviota.
Son también arrullos de palomas
y rumor de autos en la calle.
Todo ha quedado vacío.
Sólo tu recuerdo
deambula en los pasillos.)
Sentí tu ausencia en todos los rincones
con la esperanza de verte aparecer de noche.
Pero transcurrieron lunas llenas
y el silencio más crudo cada vez
el sol se instala en mi ventana
Para evitar la llegada de la noche.
Dormiré cuando se vaya el sol
para no verlo amanecer en plena noche.
Siempre es día aunque no sea
pomo mi dolor de ausencia que no es.
Nadie sabe, amada, que no estás
ni siquiera tú tal vez.
Despertaré con las estrellas
donde no hay rincones ni recodos
para sentir tu ausencia más consciente
despertando a los tal vez y a los acasos.
Así, distante, en medio de este amor
anidarás en el sitio preparado.
Habrás de regresar, ha prometido
una voz oculta y misteriosa.
Sopla el viento,
¿sientes que hace frío?
te amo a la distancia y en silencio.
te amo, lejana y cautelosa.
Alguien habló de tu regreso.
Te amo ausente
atada a mis ansias y a mis ojos
cautiva en mi memoria y en mi piel.
Te amo, dolorida y salvaje.
Te amo, raíz de patria y juventud
te amo, bella mía, huidiza y distante.
Sentí tu ausencia en todos los rincones
como amada sorprendida
como dolor eterno
como esperanza viva.
“Ha sido derrotado”, dijeron los amigos del café.
“Está solo, está triste, ella se ha ido para siempre”.
“Ha sido vencedor en esta justa,”
dijeron los brujos de la noche,
“está solo, está triste, ella se fue
porque él quería”.
Sentí, amada,
amada mía, mía amada
tu ausencia toda gigantesca.
Sentí tu ausencia en llanto y risa
en cada rincón de esas calles
que nunca recorriste.