Magnolia
Eres magnolia, por tus pétalos gruesos y tu corola ardiente.
Tomo y beso tus rosados diluídos al rocío, llamando al sol desde un camino de sombras y saludos, recibiendo tu aroma, tus pasiones accidentales, tu palidez botánica, tu timidez agobiante.
Ay, magnolia, una entre todas, única.
Ay, magnolia, dolorida y ardiente, te amo lejana y distante, en la altura verde, a la vista de todos y ardiente, ay, que te amo tanto que renuncio a llevarte en mi solapa o a instalarte al lado de mi cama, para que no pierdas la consistencia de tus besos y la humedad protectora de tus colores suaves y tu blanco poderoso.
Ay, magnolia entre las flores, ay magnolia mía, entre todas las magnolias.