Amaneciendo
Amanecieron las rosas
con el olor de siempre
-el que conocimos en las horas pasadas-
frescas de primavera y porvenir
dispersaron sus aromas
y promesas,
todo hermoso, Dulce, amaneciendo
como debía ser en estas vidas
todo limpio, amada mía,
como ya lo habías inventado,
todo presente y amante
todo, Dulce mía, todo.
Incluso tú.