El comportamiento de la Sociedad de escritores de Chile inquieta. Por un lado abre una filial en Londres para que se represente y atienda a nuestros escritores en otras partes del mundo, y por otro muestra una total ineptitud para mantener una presencia seria en Internet. En este último punto parece que el directorio no logra ponerse de acuerdo y las rencillas internas no han permitido sacar partido a una tecnología que los conecta directamente con el mundo.Es más, la seguidilla de fracasos en esta área amenaza con desincentivar el interés de la SECH por desarrollarse utilizando las nuevas tecnologías. Si esto ocurriera, la institución podría simplemente desistir de mantener una ventana abierta hacia el mundo digital, cosa que es preocupante y por supuesto, también, censurable. Si se aspira a crecer en representación, comunicar y servir, una institución moderna no se puede privar de estar presente en Internet, no puede desentenderse de este medio virtual que es importante en el presente y lo será mucho más en el futuro.Este es un desafío enorme al que se verán obligados a enfrentar los futuros aspirantes al nuevo Directorio y que el actual debiera dejar de posponer.Porque por el momento parece que se empeñara en ignorar el desafío de estar presente en el mundo virtual, sin lograr poder ponerse a la altura de lo que se requiere para ello. La apertura de una filial en el extranjero es algo positivo y lo celebramos.
Precisamente en este número tenemos como escritor invitado y publicamos una entrevista a Eduardo Embry, flamante Director de la nueva filial de la Sociedad de escritores en Londres, Inglaterra, a quien le deseamos por supuesto el mejor de los éxitos en su nueva tarea.