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Correcciones elementales, de César valdebenito
por Francisco Javier Parra

 

Correcciones Elementales
César Valdebenito
Narrativa, ficción
249 páginas
Ediciones de bolsillo C&M
Santiago, 2009

Acaba de aparecer en librerías la novela Correcciones Elementales, del escritor César Valdebenito. El héroe de la novela es Claudio Villanueva Zawaski, un escritor maldito envuelto en una vida que lo supera. Vive rodeado de tipos complejos que cada cierto rato nos parecen unos evocadores de penas del pasado, unos superdotados, o unos seres paradójicos. Junto a ellos, una serie de personajes secundarios toman a veces las riendas de la narración y sus destinos lentamente se van uniendo al del protagonista con sus muertes y desapariciones. Claudio Villanueva puede ser el diablo, o un ángel, o un pobre hijo abandonado por su padre, o un ser infeliz que carga con la culpa de la muerte de éste. Es un ser sin identidad porque las tiene todas, puede amar, odiar, utilizar a sus amigos, joderles la vida, golpear mujeres y ser golpeado. En ese maremagnun el protagonista camina en la cuerda floja, porque es un personaje que ya hizo lo que quería hacer y que ya no podrá ser otra cosa que lo que es: un poeta solitario impenitente, pero que se seca y pierde no sólo la virtud que la vida le dio para escribir, sino al revés, pierde la vida buscando aquella virtud. Sin embargo, no se crea que en la trama de Correcciones Elementales surge el vicio de muchas novelas actuales, en que el escritor escribe para escritores y en que la trama no conoce más aristas que la vida misma de ese escritor. Aquí el asunto es muy distinto; Claudio Villanueva es un personaje extremadamente complejo que desarrolla una carrerilla como escritor o celebridad literaria de una pequeña ciudad, pero que no agota ni sus particularidades ni mucho menos su historia en aquello, sino que junto a él nos arrastra hacía un Sur profundo, desolador y turbulento.

Así Correcciones Elementales nos presenta una buena cantidad de historias sólidas, sórdidas, conmovedoras y apocalípticas que son narradas con una síntesis demoledora, careciendo de todos los tópicos desgastados que afloran recurrentemente en la narrativa nacional. Como telón de fondo la novela nos muestra un nítido cuadro social y político y a partir de ahí todo trata del caos personal. El autor aborda cada capítulo desde ese mismo ángulo, y dejando que cada línea de su prosa deje una huella indeleble en nuestra memoria. Leer a Valdebenito es como ver un reportaje de guerra o como recibir el diagnóstico de una enfermedad terminal y ahí nos encontramos con la intimidad del amor, la paranoia de las amistades que se quiebran y reconstruyen y vuelven a quebrar y el narcisismo descarado y frívolo de las familias.

Y, como Villanueva en sus buenos tiempos (si alguna vez los tuvo), Valdebenito es un poeta de condiciones notables, y no duda en desperdigar la belleza de su poesía en cada palabra que escribe. Así como tampoco le teme a la sexualidad arrolladora y enfermiza de sus personajes, ni a la violencia extrema, ni al amor más tierno. Y es a través de esa poesía que se nos permite ver, tocar, sentir la ciudad donde transcurren los hechos; el Concepción agitado y convulso de finales de los años noventa y principios del dos mil.

La técnica de la novela es variada y plagada de los más diversos recursos. El monólogo interior y la reflexividad del protagonista en algunos capítulos, contrasta y a la vez armoniza con una narración seca y dura de otros, lo que, sin embargo, aparece unido a la perfección, sin perder la línea humorística, grotesca, exuberante, de la prosa de Correcciones Elementales.

En cuanto a estructura, Valdebenito divide su obra en cinco partes, cada una de las cuales se compone de capítulos cortos que en sí mismos encierran una y muchas historias, pero dejándole al lector el espacio suficiente para interpretar y reflexionar acerca de aquellas, al más puro estilo de autores como Carver o Hemingway, siguiendo la tradición realista y sucia de la mejor narrativa norteamericana.

Sin duda, Correcciones Elementales constituye una pieza clave y sólida que permite afirmar que estamos en presencia de uno de los más dotados autores de la literatura chilena contemporánea.

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